Durante las dos últimas décadas del siglo XIX la política exterior de España en la cuenca del Caribe gravitó en tomo a la cuestión de Cuba. Tradicionalmente se ha considerado que la política española en esta zona careció de objetivos definidos y que no trascendió el marco de una diplomacia retórica y de prestigio. Por el contrario, el análisis de la acción exterior española durante este periodo revela que el fracaso de la Restauración a la hora de resolver la crisis colonial convirtió a la cuenca del Caribe en uno de los objetivos primordiales de la diplomacia española. En este contexto, Madrid puso en práctica hacia el conjunto de esta región una política con objetivos y estrategias perfectamente definidos. La pérdida de Cuba y Puerto Rico tras la guerra hispano-norteamericana invalidó los logros conseguidos por la diplomacia española en el área y desplazó a la cuenca del Caribe del centro de interés de la política exterior española.
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