Ubicada entre el mar Caribe y el Golfo de México, la península de Yucatán simboliza ambivalencia, diferencia, hibridación. La idea fija de una nación, sus orígenes y sus fronteras es cuestionada en el discurso, por la experiencia de la realidad social que se rebela contra los modelos únicos, binarios y lineales de la visión hegemónica, para favorecer ambigüedad y liminalidad. Este artículo argumenta a partir de nuevas lecturas de la obra de Ermilo Abreu Gómez, escritor yucateco aceptado por el canon, y de Joaquín Bestard Vásquez, escritor contemporáneo, poco conocido dentro del discurso nacional. Ambos demuestran la construcción de una identidad regional articulada desde el mundo marginal de la periferia que apunta hacia la identidad múltiple del Caribe.
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