A partir de la reedición de Luz y sombra de Ana Roqué en 1991, se le ha prestado mayor atención a la contribución cultural y política que esta escritora, maestra, mujer de empresas y activista sufragista le diera a Puerto Rico. Ana Roqué se ha erigido como una figura señera y fundacional en la lucha por los derechos de la mujer puertorriqueña durante el periodo de transición política y socioeconómica de fines del siglo XIX y principios del XX. Luz y sombra busca articular tanto una identidad femenina como un reclamo de género, pero ajustándose a la moral patriarcal dominante y a sus fórmulas retóricas convencionales. La exclusión sistemática de las narradoras de principios de siglo nos obliga a una relectura y revaloración del impacto de ésta y otras escritoras como pioneras que forjaron una continuación de temas y problemas feministas dentro del quehacer literario no sólo de Puerto Rico sino del resto de Hispanoamérica.
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