En el contexto de la progresiva instrumentación de una "política caribeña" por parte de Venezuela, este artículo analiza las etapas por las que ha transitado la relación de este país con las naciones que integran la Caricom. En la primera etapa, emergieron prioridades de orden estratégico y político -con el apoyo de recursos financieros provenientes de la explotación del petróleo-; en ella se registraron iniciativas multilaterales con actuación a través del Banco de Desarrollo del Caribe. En una fase ulterior, figuraron objetivos específicos en tomo al proceso de regionalización: la vinculación directa con la Caricom como organismo y la participación activa en la fundación de la Asociación de Estados del Caribe (AEC).
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