Este trabajo discute el caso de la República Dominicana como el modelo más dinámico del crecimiento de industrias ensambladoras en las zonas francas de exportación del Caribe y Centroamérica. Las posibilidades para la creación de una industria sostenida y duradera del sector textil y de prendas se vieron amenazadas por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que junto con la devaluación de la moneda mexicana a finales de 1994 provocó una desviación del comercio en favor de México y en prejuicio de algunos países caribeños como la República Dominicana. Ahora está por determinarse si el Acta de Desarrollo Comercial del 2000, puesta en vigor por el gobierno estadounidense, revierte la tendencia descendente en el empleo del sector textil y si la República Dominicana podrá resistir a la eventual liberalización del comercio a partir del Acuerdo sobre Textiles y el Vestido (ATV) de la Organización Mundial del Comercio.
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