En los años previos a la confrontación militar de 1898 entre España y los Estados Unidos, los embajadores y funcionarios consulares de México en la región del conflicto nutrieron a la cancillería de impresiones, información de relevancia y propuestas, con el fin de normar la política exterior mexicana en la cuenca del Caribe. Aunque la posición oficial adoptada fue de neutralidad, la correspondencia e informes consulares de la época indican matices, algunos de alto contraste, en la postura del gobierno mexicano al respecto. Con información procedente del Archivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, las páginas siguientes analizan las opiniones vertidas por los distintos grupos de interés, así como algunas ventiladas en la prensa, y describen cómo dentro de tal neutralidad oficial convivieron facetas de alianza con España, de simpatía hacia Cuba y de negociación con los Estados Unidos.
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