En este artículo se examinan los dos ámbitos de mayor trascendencia de la territorialidad indígena en la península de Yucatán a lo largo del siglo XIX: el de la jurisdicción de los pueblos mayas y el de las formas de tenencia comunal, patrimonial e individual. Ambos aspectos son básicos para entender la transición de la propiedad de la tierra de manos indígenas a manos españolas en el transcurso de ese siglo. El objetivo central es analizar el despojo territorial que sufrieron los pueblos, que estuvo sustentado en una franca negación tanto de la jurisdicción de tipo colonial como de formas históricas de la propiedad indígena. Al mismo tiempo se aborda la flexibilidad de la resistencia maya al enfrentar el dinámico proceso jurídico de la enajenación y privatización de la tierra en la formación del moderno Estado nacional.
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