Durante la Primera Guerra Mundial, debido a las excepcionales condiciones del mercado, la economía cubana aumentó su especialización en la elaboración de azúcar. Por esa razón, la crisis de 1920-1921, resultado del ajuste de la oferta y la demanda a las condiciones de posguerra, fue un hecho clave en la historia del país. Con independencia de las causas de esa crisis, que fueron sobre todo de carácter internacional, es posible detectar entre los distintos intereses vinculados a la producción, comercialización y financiamiento del dulce una serie de acciones destinadas a determinar la evolución del mercado y las decisiones políticas en beneficio propio. Parte de la historiografía insular ha intentado explicar la crisis alineando todos esos intereses en dos grupos definidos, fundamentalmente, por su nacionalidad cubana frente a norteamericana. En este artículo mostramos que es imposible reducir a términos tan simples la explicación de un fenómeno sumamente complejo que, además, ocurrió en un momento en que se estaba operando una enorme transformación en la estructura de la propiedad y en la organización empresarial del sector azucarero cubano.
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